Namco y Capcom Vs Bellezas del Anime - Febrero 2024
Toilet no Hanako-chan y Lei Lei - En Español



En un distrito de Shibuya se hallaba un misterioso bosque. En lo más profundo del corazón del bosque había una humilde choza vieja y rota arrimada junto a un gran y antiguo árbol.

Mana Inuyama, una joven chica de secundaria, estaba de pie junto a las puertas abiertas de la choza. Estaba vestida con su uniforme escolar mientras esperaba junto a un Yokai llamado Medama-Oyaji. Su apariencia tomaba la forma de un ojo gigante en un cuerpo de aspecto infantil, el cual hacía contraposición con la senil mente y espíritu de un yokai anciano. Los dos esperaban mientras miraban a uno de los caminos del sendero.

“¿Crees que Kitaro estará bien?” Mana le preguntó.

“Oh no se preocupe, Señorita Inuyama. Mi hijo estará bien.”

“Pero sí que parece que le está llevando mucho más tiempo volver. Espero que no se haya topado algún problema.”

“Teniendo en cuenta con quién viaja, debería estar a salvo.”

“Eso espero…” Miró preocupada no conociendo el estado actual de Kitaro.

De pronto se pudo oír un alboroto venir de los árboles y arbustos. Ambos individuos se giraron hacia el lugar examinándolo con la mirada. Del jaleo salió el joven Kitaro.

“¡Ey, Mana! ¡Ey, Papaíto!”

“¡Kitaro!” Mana gritó de júbilo. “Menos mal que estás bien.”

“Le dije que mi hijo estaría bien. ¿Está ella contigo también?”

“¡Sí estoy aquí!”

Siguiendo de cerca a Kintaro estaba una Vampira china llamada Hsien-Ko. Aunque su piel morada destacaba entre el grupo, pero Mana no podía evitar mirar a su traje estando medio preocupada. Llevaba puesto un traje chino del siglo dieciocho, aunque su vestido exterior tenía garras metálicas en sus mangas.

“Ey Hsien-Ko-”

“Lei-Lei está bien, Mana. No me importa,” Dijo con una sonrisa.

“Ah cierto. Je. ¿P-pero segura que no has llamado la atención por tu atuendo? Temo que las autoridades te persigan.

“No pasa nada Mana, lo tengo controlado.”

“¿Sí? ¿Cómo?”

“Preferiría…. no decirlo.”

“Oculta su apariencia trabajando en un café de cosplay, más o menos como hizo Neko.” Kitaro dijo trabándose, con la voz llena de inocencia y total ignorancia ante las implicaciones sociales de dicho empleo.

“¡¡KITARO!!”

“¿Qué? ¿Tan malo es? Es sólo un trabajo… quiero decir Neko no tuvo ningún problema con ello.”

Lei-Lei se frotó la cara con sus dos manos. “Lo sé…. Pero se siente tan….. ¡uf~!”

“¿Qué pasa? ¿El gerente y el personal te tratan mal?” Mana le preguntó.

“Oh no. En realidad son muy amables. Incluso les conté quien era y se quedaron asombrados. Después de quedarse de piedra por el hecho.” Lei-Lei susurró al grupo. “Pero son los clientes…. Esos tipos no pueden dejar de mirar lujuriosamente mis pechos y pedirme salir con ellos…. ¡UF! Tengo que controlarme para que el local no se convierta en una arena de combate.”

“¿Pero ahí es donde te recomendó Felicia que tuvieras tu segundo trabajo, verdad?”

Lei-Lei soltó un profundo suspiro. “Sí…. Pero ella es una chica del espectáculo. A ella le encantan este tipo de cosas, pero este no es mi estilo. Pero acarrearé con ello puesto que las dos estamos atrapadas en este mundo.”

Oyaji soltó una tos para llamar la atención del grupo.

“Antes de que se nos pase más el tiempo, tenemos que discutir el porqué te hemos convocado aquí Lei-Lei.”

Mana y Kitaro asintieron. Kitaro la miró con su inexpresividad habitual mientras explicaba la situación.

“Lei-Lei, necesitamos tu ayuda.”

“¡Oh! Claro, ¿cuál es el problema? ¿Hay algún monstruo que atacándoos?”

“No, Lei-Lei.”

“Oh…. Bueno si no es eso, ¿hay algún humano molestándoos a vosotros o a alguno de los yokai amigables?”

“No exactamente…”

“Entonceeeees~ ¿Cuál es el problema?”

“¿Te acuerdas de Hanako-chan?”

Ella asintió.

“Es sobre ella.”

Lei-Lei parecía algo confusa. “¿Le ha pasado algo a ella? ¿Le ha bajado la regla o algo?”

Mana se dio con la palma de la mano en la cara por lo que había oído. ¿Cómo narices iba a tener la regla una chica fantasma? Mientras la juvenil cara de Kitaro registraba absoluta confusión – ya que de nuevo, su completa falta de apreciación por la fisionomía femenina le dejó fuera de juego otra vez. Mana se dio cuenta de que no podía confiar en padre ni en hijo para expresar el problema con exactitud.

“¡No! Es que… bueno.. em… ¡Hanako-chan parece tener un crush contigo!”

“Ohhhhh~ Bueno…. Ya lo sabía pero la rechacé educadamente. Después de todo, no soy de por aquí. Además, siendo sincera, con mi hermana y yo estando en la situación en la que estamos ahora, no creo que…”

“¿Hermana?” Era el turno de Mana de parecer curiosa y confusa. “¿No te referirás a Felicia, no?”

“¡Oh por Buddha no! O sea es una muy buena chica y tiene buen corazón, pero no es mi hermana.” Señaló al talismán de papel amarillo de su gorro.

“¿¡EEHHHH~!?” Las tres personas que rodeaban a Lei-Lei gritaron al unísono sorprendidas.

“¡N-no sabía que habíais tres de vosotras que vinieron a nuestro mundo!” Mana gritó.

“¡Increíble~! Me sorprende que no lo viera yo mismo.” Dijo Oyaji frotándose la parte inferior de su ojo-cabeza.

“¿Puede salir, Lei-Lei?” Kitaro le preguntó.

“Puede, pero ahora está descansando. Además no quiere causar más problemas si su salida implica más problemáticas para todos vosotros.”

“Suena a que es una persona maravillosa.”

“Lo es.” Lei-Lei sonrió con alegría.

“P-pero volviendo al tema que nos ocupa-” Mana trajo de vuelta a Lei-Lei a la situación original. “Hanako-chan parece haberse tomado tu rechazo muy mal. Ha vuelto a aterrorizar a las chicas en el baño de nuestra escuela.”

Lei-Lei soltó un gran suspiro, sabiendo lo mucho malcriada que podía ser Hanako-chan si se sentía abandonada.

“¿Si está teniendo ese problema, porqué no hacéis que Felicia os ayude a lidiar con ella?”

“Bueno… ella ha-” Mana pausó durante un segundo, y su cara se puso rojo brillante. Sin continuar con su frase previa pasó a decir, “Ha estado ocupada últimamente, así que no queríamos… molestarla.”

“¿Ah sí? ¿Ocupada con qué?”

“Creo que Felicia ha estado pasando estos últimos días a solas con Neko Musume.” Kitaro replicó, contestando a la pregunta de Lei-Lei.

“Ah…. Eso lo explica.”

“Sí… ¡aparentemente, tiene que ver con que las dos se pegan con celo!”

Mana dio un grito ahogado, “¡¡¡Estaban en celo, atontado!!! ¡No se pegaban con nada! ¡No me extraña que Neko dejara de perseguirte!”

Oyaji agitó la cabeza con tristeza, mientras Kitaro seguía con cara de no tener ni idea de lo que Neko quería decir con hacer cachorros de gato en la caja mágica de Felicia.

Mientras tanto, Lei-Lei, quien no estaba ni pizca interesada en saber más, se puso la mano en la cara y suspiró.

“¡UF~! ¡Lo pillo! Así que está siendo una cría y queréis que la haga feliz, ¿verdad?”

“No queremos que le hagas daño, ¿pero si tan sólo pudieras – hacerla sentir un poco mejor, Lei-Lei?”

“¿¿¡DESDE CUÁNDO ME HE CONVERTIDO EN UNA ASESORA ACADÉMICA!??” Lei-Lei ladró molesta, mandando el pequeño cuerpo de Oyaji rodando unos pocos metros más allá.

“Clama…” Kitarou levantó sus manos en ruego. “Esto es una cosa de chica adolescente. Papá y yo no somos buenos en estas cosas, así que pensamos que una mujer podría…”

“¡No estás ayudando, Kitarou!” Mana gritó ahogadamente, y entonces lanzó una mirada tentativa a Lei-Lei.

Lei-Lei estaba cerrando sus puños furiosa con un fuerte brillo de molestia. “Nosotras… ¿Las mujeres, no? ¡Escucha niñato! ¡No soy una canguro! Todo lo que necesita esa chica es que la pongan sobre los regazos de alguien y que le den unos buenos…”

Entonces, de repente, la mirada de la mujer china se relajó, como si hubiera recordado algo de su propio pasado. Tomó aire profundamente y soltó un gran suspiro.

“Vale, Oyaji. Hablaré con ella.”

“¿N-no vas a hacerle daño, verdad Lei-Lei?”

Lei-Lei cerró los ojos y sonrió forzosamente al grupo.

“¡Oh por supuesto que no! Seré tan mansa como un cordero con ella.”

“Pero a los corderos se les mata para hacer comida.” Kitarou bromeó.

“¡Por todos los Espíritus – y tu propio cuerpo – cierra el pico, Kitarou!” Mana gritó ahogadamente.

Lei-Lei hizo una última reverencia y entonces se giró bruscamente y empezó a dirigirse al borde del bosque. “Volveré.”

Tan pronto como Lei-Lei se había desvanecido por completo entre el mar de árboles, Mana miró a Kitarou y su padre y preguntó, “¿Qué creéis que le va a pasar a Hanako-chan?”

La cara de Oyaji parecía seria mientras cruzaba sus pequeños brazos, pensando en el resultado de la petición de la pequeña yokai.

“Bueno Señorita Yama… si tiene suerte, sólo tendrá que sufrir la ira que está a punto de recibir.”

“¿Qué ira es esa?”

“La ira de una Vampira china enfadada hermana mayor.”

Mientras

Dos chicas de secundaria entraron a uno de los baños de chicas de su escuela. La habitación no estaba tan bien mantenida comparada con el resto del edificio. Las paredes y el suelo se veían roñosos. Los espejos no se habían limpiado en mucho tiempo. Para rematarlo, la iluminación no paraba de parpadear, dando a la habitación una atmósfera tétrica.

“A-Amanda-chan, no creo que deberíamos estar aquí.”

“¿Porqué no Miko?”

“¡P-porque esta habitación está embrujada por un yokai!”

“Oh no seas tan miedica~ Yo fui a aseos como este en mi país y no había nada de malo…. excepto por el olor.”

Las chicas entraron y vieron que las letrinas estaban medio cerradas. Amanda agarró su móvil y encendió el modo linterna.

“¿Porqué quieres estar aquí en primer lugar?”

“Porque en realidad QUIERO ver un fantasma. ¡Creo que sería super guay! ¿No crees, Miko?”

“¡NO! ¡Son repulsivos, aterradores y feos, y te comerán viva!”

Amanda se rio ante el miedo exagerado de su amiga. Avanzó por el pasillo y abrió por completo una de las letrinas.

“Maldita sea. No hay fantasmas. Voy a acercarme más para ver si hay algún rastro de ellos.”

Mientras Amanda entraba a la letrina, Miko oyó pisadas y entonces nada. La linterna de su móvil se apagó también. Miko empezó a temblar y preocuparse.

“¿A-Amanda-chan?”

Se acercó más y más a la letrina. Cuando su temblorosa mano agarró el borde de la puerta, tiró y la abrió.

“¿Amanda-chan?”

De repente había justo frente a ella una chica con uniforme escolar. La figura soltó un gran quejido con sus ojos ligeramente echados hacia atrás y sus brazos hacia el frente. Miko soltó un gran gritó el cual retumbó por toda la habitación. De pronto la figura femenina se empezó a reír. La chica encendió su móvil de nuevo, con la luz iluminando la cara de risa de Amanda.

“¿¡A-AMANDA-CHAN!?”

“¡¡¡JAJAJA!!! ¡D-deberías haberte visto la cara! Ay-ay me duele el abdomen… No me puedo creer que la historia del fantasma te hubiera asustado tanto.”

“Bueno, entonces quizá debería enseñarte un fantasma DE VERDAD.”

“Ah sí, Miko. Me encantaría ver tu fantasma DE VERDAD.”

“Em… Y-Y-Y-Yo no he dicho eso.”

“¿Qué quieres decir con que no has sido tú? ¿Quién era entonces?”

“Heeee sssiiidooo yoooo…..”

Las dos chicas se pararon sintiendo escalofríos en la espalda. Las dos miraron atrás y vieron a una chica joven en un traje de estudiante de primaria de los antiguos. Su piel sin embargo era balco puro, blanca como la nieve… lo cual contrastaba con su largo y ondulante pelo negro el cual flotaba en la brisa inexistente. La chica más pequeña giró sus brillantes ojos rojos gemelos hacia las dos amigas; con la boca abierta, revelando afilados dientes de sierra.

“¡¡¡¡¡¡¡¡GRRRROARRR!!!!!!!!”

La yokai rugió con fuerza, sonando prácticamente como un airado y fiero oso pardo preparado para atacar.

“¡¡¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!!!!” Las dos chicas gritaron petrificadas por el miedo.

Amanda agarró la mano de Miko y entonces corrieron hacia la puerta.

“¡¡¡¡¡¡SALGAMOS DE AQUÍ!!!!!!”

Las dos abrieron la puerta rápidamente y siguieron gritando mientras se abrían paso por el pasillo.

Una vez las invasoras hubieron huido, las terroríficas facciones de la yokai se deshicieron en su pequeña cara. La fantasma que se hacía llamar Hanako-chan rio para sí misma “Jejeje, un juego de niños. Se me había olvidado lo bien que me lo pasaba haciendo esto.”

De pronto se acordó de quién la ha había hecho dejar de hacer estas aterradoras acciones. La imagen mental de Kitaro le vino a la mente. No podía evitar sonreír al pensar en él. Kitaro fue el primero que realmente apreciaba y empatizaba con su soledad. Él lo entendió, incluso si él le dijo que debía parar. Era lo justo para hacerle saber que lo entendía. De repente el recuerdo de él y su grupito volvieron, trayéndole una sensación de calidez a la niña. Entonces recordó dos figuras monstruosas de mujeres más grandes. Una de ellas era una chica gato llamada Felicia, y la otra era una Vampira china llamada Hsien-Ko. Sus recuerdos siguieron por el grupo riéndose mientras charlaban como el grupo cercano de amigos en el que se habían convertido; incluso Kitarou sonreía.

De vuelta a la realidad, Hanako-chan miraba abajo y cerraba sus manos en puños.

“Baka onee-san….” Cerró los dientes enfadada mientras su horripilante forma empezaba a asomarse de nuevo.

Un breve instante después, la puerta del baño se abrió de un portazo. Salió de su trance y flotó malhumorada de vuelta a la cabina.

Vale, Esta vez, voy a abalanzarme por de la puerta y asustaré a la persona al otro lado. ¡Ahora no estoy de humor para las mierdas de nadie!” Mientras seguía andando, notó que la puerta de la cabina se movió sola volviendo a estar casi cerrada. Los sonidos de los pasos de la persona se escuchaban más y más fuerte. Abrió la boca haciendo que sus dientes normales volvieran a convertirse en dientes caninos afilados. Conforme abría la puerta Hanako preparaba su pose y sus ojos empezaron a brillar rojo de nuevo. La puerta se abrió de sopetón con una voz femenina diciendo, “¿Conque, volviendo a las andadas, verdad, Hanako-chan?”

Su horrorosa figura se retractó y volvió a la normalidad. Fue entonces cuando notó la imponente presencia de Lei-Lei frente a ella. Su cara empezó a sonrojarse con sus ojos comenzando a soltar lágrimas, con una triste sonrisa formándose en su cara.

“¡¡¡¡Lei-Lei~!!!!”

Hanako se abalanzó sore la mujer con sus brazos abiertos. Si embargo, a medio salto Hanako notó que Lei-Lei tenía los brazos cruzados con una mirada de extrema molestia en la cara. Dejo de avanzar, y se quedó flotando en el aire por el momento en el espacio entre ellas.

“Emm….” Hanako aterrizó lentamente, arreglándose el pelo y limpiándose cualquier vestigio de lágrimas.

Lei-Lei suspiró mientras la chica se giraba lentamente para darle la espalda.

“Q-q-quiero decir…. ¿Qué quieres, zombi?” Hanako hizo un puchero hinchando sus mejillas y cruzando los brazos.

Lei-Lei soltó un gran suspiro mientras cerraba los ojos por un instante. “Si ese es el mejor insulto que puedes lanzarme, tendrás que intentarlo mejor. Mi hermana y yo los hemos oído mucho peores.”

“¿…. Tu hermana?”

“No te hagas la sueca, Hanako-chan. Te he hablado de ella antes de que se lo dijera a los demás.”

Hanako tuvo un flashback de repente de ella y Lei-Lei hablando en el bosque cuando estaban las dos solas. Recordó sonreír mientras Lei-Lei le contaba más acerca de ella.

Lei-Lei notó la mano de Hanako agarrando las mangas de su camiseta.

“¿Y-y qué es lo que necesitáis vosotras dos para venir a verme?”

“Kitaro, su padre y Mana me han hablado de tus reanudaciones de tus actividades nocturnas. Quieren que te detenga y que vuelvas a tus formas más calmadas.

“¡Ja! ¿Crees que diría ‘sí’ sólo porque me lo has pedido tú, Lei-Lei?”

“No.”

Lei-Lei sabía que esto pasaría. Podía ver a Hanako actuar como una malcriada con la esperanza de tener la superioridad sobre la situación.

“¿Pues sabiendo que no lo haré, que pretendes hacer exactamente al respecto?”

“Te detendré, como sea necesario.”

Los ojos de Hanako se abrieron ante la seriedad de la vez de su amada. Empezó a apretar los dientes con sus ojos volviéndose rojos de nuevo. Girándose notó que su intuición era certera. Lei-Lei la miró con seriedad en una pose algo ofensiva.

“¿¡Vas a luchar contra mí!? ¡No soy ninguna pusilánime, Zombi! ¡¡¡Ven a por mí!!!”

Sus ojos se volvieron rojos otra vez con sus dientes tomando forma canina y afilada. Llena de rabia se lanzó para atacarla.

Hanako notó que se detuvo a medio metro del suelo. Mirando abajo desde su punto de vista, una afilada garra de metal salió de la manga de Lei-Lei. Una parte del arma sujetaba su camiseta y botones. Hanako rápidamente volvió a la normalidad, impactada por que la mujer casi la parte en dos.

“Puede que tu seas una yokai, Hanako, pero yo SOY una Darkstalker. No busques pelea con alguien a menos que sepas que puedes ganar.”

Los ojos de Hanako empezaron a humedecerse por la frase de Lei-Lei. Se alejó volando del arma letal, provocando que las garras le arrancaran algunos de sus botones. Hanako miró abajo avergonzada, mientras sin querer se exponía ante su crush. Se cubría el pecho con los brazos y miraba al suelo con tristeza.

“…..Ya… ¿Porqué debería importarme? ¡Nadie lo ha hecho nunca! A quién le importa la olvidada chica del baño.” Hanako se mordió su fantasmal labio y empezó a flotar afligidamente hacia la pequeña apertura a la derecha de Lei-Lei. “¡Me voy! ¡Ahora podéis estar todos contentos!”

Conforme llegaba a la parte abierta de la cabina, sintió su cuerpo pararse en el sitio otra vez. Esta vez era la propia mano de Lei-Lei la que la paraba. A Hanako le costaba mantener su forma normal conforme aumentaba la ira en ella y forcejeó para escaparse del agarre de Lei-Lei.

“¡Suéltame! ¡Déjame SOLA!”

“¿Porqué haces esto, Hana-chan?”

“¡Porque me da la gana! ¡Ahí lo tienes! ¡Ahora-”

“Ese no es el caso, y lo sabes. Lo que realmente querías es mi atención.”

“¿¡…. Qué importa eso ahora!? DÉJAME-”

Lei-Lei la agarró y la movió en frente suya para que pudieran hablar cara a cara. Lei-Lei miró abajo con una cara de decepción y frustración.

“¿¡Porqué te rebajas a volver a tus viejos hábitos después de que Kitarou y los demás te ayudaran!?”

“¡¡¡¡¡¡PORQUE ME ODIÁIS!!!!!!” Hanako miró a Lei-Lei con grandes lágrimas bajando por su cara. Su voz se rompió con el sonido de mocos moviéndose por su garganta y un poco por su nariz. “Sabes lo que es…. ¿Qué no te quieran? ¿Saber que te arrebataron la vida por querer ser una chica normal? ¿¡Lo sabes!?”

Lei-Lei parecía algo apenada pero no impidió que ella se descargara. Sabía que la chica necesitaba soltarlo.

“Siempre sentí que estaría a sí para siempre…. sólo una yokai demoníaca e inofensiva.” Hanako miró abajo con las manos de Lei-Lei que descansaban suavemente sobre sus agitados hombros. “Entonces Kitaro se fijó en mí…. empecé a cambiarme a mí misma…. Entonces cuando tú y F-felicia vinisteis…. Sentí algo crecer en mí pecho.”

“¿…. Tu primer amor?”

Hanako no reconoció su respuesta, pero la breve pausa fue toda la respuesta que Lei-Lei necesitaba.

“Pero c-cuando N-N-Neko Musume se confesó a Felicia, llevaron su amor al siguiente nivel…. Pero.. pero… cuando yo te confesé mis sentimientos…. ¡Tú sólo.. sólo… me rechazaste!”

Con sus pies finalmente en tierra, Hanako dio un suave paso atrás de Lei-Lei. Lei-Lei no intentó mantener su agarre. Observó en silencio a la sollozante estudiante caminar al otro lado del baño con su cabeza caída.

“Pararé…. y simplemente desapareceré… sabiendo que nadie me va a echar de menos…. o va a quererme.” Una breve pausa llenó el ambiente antes de que Hanako continuara. “Pensaba que podríamos estar juntas…. mientras tú estuvieras aquí…. Y quizá… sólo quizá… podría sentir lo que un humano vivo siente al estar en una relación amorosa…. pero supongo que eso nunca fue posible para alguien como yo….”

Lei-Lei miró con impotencia mientras la chica se arrodillaba en el suelo en una esquina, con su pequeño cuerpo temblando débilmente. Si las chicas de antes pudieran haber visto la forma actual de la fantasma que habían visto antes, apenas se lo hubieran creído.

“S-sólo vete….”

Lei-Lei pudo oír a Hanako sollozar en silencio; con sus lágrimas formando pequeños charcos opacos en el azulejado suelo. La Darkstalker se preocupó más al ver a la chica volverse menos corpórea, desvaneciéndose lentamente.

De repente el talismán de Lei-Lei empezó a brillar con la suficiente tenuidad para que Lei-Lei lo pudiera ver. Quedándose callada, empezó a hablarle a su hermana telepáticamente. Su cara puso una variedad de expresiones de sorpresa, frustración y vergüenza. Sin embargo, al final soltó un sonoro suspiro mientras asentía con la cabeza.

Sin ver vista por la chica, se deslizó fuera de su larga chaqueta china. El sonido de dicha chaqueta cayendo al suelo fue apenas percibido por Hanako debido al ruido pero la desvaneciente chica se mantuvo en la esquina, perdida en lo que estaba por suceder, aunque pensó que pudo escuchar los sonidos de botones siendo desabrochados venir de donde estaba Lei-Lei. El último sonido que escuchó fue un trozo de tela ser rasgado.

“Hanako-chan, date la vuelta.”

Hanako-chan lentamente calmó su llanto. Se quedó estupefacta por lo que contempló. Los pechos de Lei-Lei habían salido de su top; sus manos estaban sujetándolos lentamente. Notó que las braguitas de la mujer estaban cortadas por el centro exponiendo sus preciosos y pucherosos labios inferiores.

“¿Q-qué estás haciendo?”

Lei-Lei puso los ojos en blanco avergonzada y susurró, “¡Escucha! No enseño mi cuerpo desnudo a nadie, ni siquiera a mis-” de pronto le dio un escalofrío pensando en otro Darkstalker que estaba loco por ella. “Fans más acérrimos. Y sé lo mucho que disfrutaste la vista de mi cuerpo cuando nos abrazamos por primera vez.”

“Y-yo n.. nunca-”

“Cuando nos abrazamos, tu mano se deslizó hasta mi parte inferior. No estuvo ahí mucho tiempo, pero sí el suficiente como para familiarizarte bien, ¿verdad?”

Hanako se sonrojó de vergüenza, recordando ahora sus acciones por completo. Su forma se volvió más corpórea mientras se tambaleaba hacia Lei-Lei, con sus lágrimas secas dejando ligeros rastros en sus mejillas. Temiendo que pudiera ser un truco, la chica dudó en aceptar esta tremendamente generosa invitación al principio.

Hubo un momento de silencio – el cual parecía una eternidad, durante el cual el corazón de Hanako empezó a latir más rápido mientras miraba hacia los pechos descubiertos de su crush. Finalmente, se convenció a sí misma de que Lei-Lei no estaba mintiendo acerca de invitarla a jugar con su cuerpo.

Tragó saliva y preguntó, “¿P-puedo chupar tus pezones?”

“Sí.” Lei-Lei soltó otro gran suspiro pero era más de vergüenza que de frustración.

Los ojos de Hanako se abrieron por la respuesta que obtuvo. Puso una mano sobre uno de los suaves melones grisáceos de Lei-Lei. Empezó a mover su pecho gentil y lentamente haciendo grandes círculos.

Los muslos de Lei-Lei se apretaron y juntaron por un rápido subidón de placer. Notó que los rastros de lágrimas de Hanako se habían empezado a disipar y sus ojos habían vuelto a la normalidad. Aunque intuía que el humor de Hanako estaba a punto de cambiar de nuevo.

Las pupilas de Hanako cambiaron a un color rosa rojizo. La lujuria inundó su alma; eliminando toda la rabia y tristeza que había en ella. También perdió todo el sentido del autocontrol que le quedaba, mandando a la chica a aferrar sus labios codiciosamente al mullido pezón izquierdo de Lei-Lei. Lei-Lei dio un grito ahogado, sintiendo la boca y lengua de Hanako en su pezón gris oscuro. Hanako puso su mano en su otro pecho provocando que Lei-Lei gimiera más. Su lengua seguía moviendo la punta del pezón gris que chupaba. Tras una serie de lametones y menos, Hanako pudo sentir el pezón de Lei-Lei ponerse erecto y duro. También lo podía notar con su dedo jugando con el otro pezón de su crush.

Los labios de Hanako hicieron un sonido de “pop” mientras soltaba de su chupada el pecho de Lei-Lei. Empezó a besar el lateral de su pecho y siguió hacia abajo hacia sus caderas. Lei-Lei sintió un subidón placer por los besos que Hanako le daba. De pronto sintió la lengua de la pequeña loli yokai tocar su muslo interior. Sus rodillas empezaron a temblar de placer. Aunque se sentía genial, Lei-Lei de repente se dio cuenta de que tenía que controlar la situación. De lo contrario la aterradora Hanako la habría controlado a ella – y a la situación. Telepáticamente, su hermana le dio una idea. Sin dudarlo Lei-Lei puso ambas manos en las suaves mejillas de Hanako y gentilmente apartó su cara. Estando a apenas centímetros de su potorro, podía ver los ojos con pupilas en forma de corazón de la pequeña chica con una mirada curiosa en la cara.

“No…. No me vas a lamer ahí abajo, amor mío.”

Los ojos de Hanako expresaban tanto sorpresa como ligera decepción, con su fresca sonrisa lentamente bajándose.

“… Hasta que le ordene a mi mascota de hacerlo. ¿Serás una buena macota?”

Lie-Lei sentía duda pensando que Hanako no se resignaría a rebajarse a un nivel tan bajo como el de “mascota” ante nadie. Sin embargo, para su sorpresa, le vio asentir repetidamente, sin decir ni una palabra.

¡Oh Buddha mío! ¡No pensaba que lo haría! Bueno…. Será mejor continuar con esto puesto que al fin tengo el control de la situación,” Lei-Lei pensó para sí misma. “Buena chica~ Ahora-”

Soltó sus manos de la cara de Hanako y la levantó exponiendo sus braguitas rotas y labios vaginales a la cara pequeña pero ansiosa de Hanako. “Ahora, amarás mis labios más íntimos~”

Hanako lentamente salivaba ante la pura y celestial visión de los labios exteriores de Lei-Lei rodeados por impecablemente suave piel gris. Su propia mitad inferior estaba ardiendo casi dolorosamente mientras podía oler por completo - y casi saborear – los preciosos labios interiores, con el precioso canal vaginal chorreando jugos de coño a ritmo constante en el suelo del baño. Sacó la lengua, esperando atrapar los jugos de amor de su dominante compañera sexual. Soltó un cachondo grito ahogado mientras probaba las perfectas mieles del amor de Lei-Lei por primera vez. Entonces se inclinó rápidamente y empezó a lamer la preciosa rajita de la Vampira china como un cachorrito hambriento. Lei-Lei empezó a gemir más alto conforme la lengua de la pequeña chica creaba una mayor sensación de cosquilleo, provocando eróticos escalofríos por el cuerpo de Le-Lei.

La pequeña chica yokai notó que la judía de Lei-Lei asomaba lentamente de su pequeña capucha. Sin aviso alguno empezó a chuparla, acariciándola con el paciente amor que usó con el pezón de Lei-Lei. Lei-Lei soltó un fuerte y placentero ladridito. Sentir la boca de Hanako jugar con su clítoris era algo que ella ciertamente no esperaba..

“¡H-H-Hanako-chan! S-si sigues haciendo eso me…. me-” Sin mucha advertencia, Lei-Lei se mordió el labio intentando contener su grito.

Hanako puso toda su boca alrededor de la parte superior del coño de su crush. Podía sentir los cálidos jugos de corrida inundar su boca, corrida tras corrida tras corrida. Era como si se estuviera bebiendo de una melosa crema, devoraba con ansia los jugos de amor femeninos. Tragó unas pocas veces hasta que los jugos pararon de fluir del agujerito del pis de su amada.

Los ojos de Hanako volvieron a la normalidad, pero su libido no. Retrocedió revelando múltiples hilos de jugos de amor uniendo sus labios a los labios inferiores en los que estaba. Empezó a jadear sintiendo un breve instante de euforia. Cesó al mismo tiempo que las manos de Lei-Lei agarraban su cintura. Ella levantó su pequeño cuerpo en el aire y sobre un lado de su hombro.

“¿¡Te he dicho que chupes mi clítoris!? ¡NO! ¿¿¡¡Te he dado permiso para hacer que me corra!!?? ¡¡¡¡NI HABLAR!!!!”

“L-l-lo siento, Lei-Lei.” Hanako escuchó hacerle un chasquido, asustándola y petrificándola ligeramente.

“¿¿¡¡QUÉ HAS DICHO!!??”

“¡L-l-l-l-lo siento, m-m-m-mi señora!”

“Sabes – a las mascotas que no siguen las órdenes de su maestro…. se les disciplina.” Lei-Lei se agachó hasta su chaqueta y sacó un largo y brillante objeto con forma de bastón. “Y tengo justo el castigo~”

La pequeña yokai podía ver lo que Lei-Lei tenía en su mano. Tenía el diseño de un dildo de dos cabezas. Aunque por algún motivo, sintió una extraña energía provenir de él. La madura mujer le dio un azote al pequeño pandero de Hanako antes de dejarla sobre el gran lavabo del baño. Miró al cuerpo de Lei-Lei con placer, mientras podía verla ojear su cuerpo. Hsien-Ko miró abajo y agarró la parte inferior de la falda de Hanako. Mientras la levantaba, notó un coño expuesto y empapado de excitación sexual.

“¿Sin braguitas? ¡Jolín sí que eres una chica sucia!”

“S-sólo para usted, S-señora!”

Soltó una risilla, y Lei-Lei no pudo evitar reírse también. Tenía una sonrisa en la cara mientras empezaba a insertar su dildo de color esmeralda dentro de ella. Originalmente ella planeaba lubricar a Hanako, aunque no era necesario ahora viendo lo mojada que se había puesto. Usó una mano y lo guio gentilmente hasta la cereza de la pequeña yokai. Se sentía muy apretado, como si fuera virgen. Aunque cuanto más entraba dentro, recordó que las yokai no tienen himen que romper.

Estando profundo dentro de la chica loli fantasma, Lei-Lei empezó a embestir sus caderas adelante y atrás. Con un ritmo fluido ambas empezaron a jadear y gemir. Los pequeños pechos de Hanako apenas se movían, aunque los soniditos adorables que hacía hicieron sonreír a Lei-Lei. Coincidentemente, aunque pasó a ser la chica que estaba siendo follada, no podía dejar de mirar los pechos de Lei-Lei rebotar arriba y abajo con un movimiento hipnótico.

“M-mi señora sí que es realmente sexy. Me encantaría ser su mascota por toda la eternidad.”



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“¿Ah sí~?” Lei-Lei agarró ambas muñecas de Hanako y las levantó en el aire. “¿Todo lo que te mande y ordene, lo harás?”

“¡Sí Mi Señora!

Lei-Lei gimió eróticamente y lentamente empezó a lamer el lateral de la cara de Hanako junto a su ojo derecho.

Hanako rio en alto y disfrutaba de la sensación de su crush lamiendo el lateral de su cara. “¡Jajaja! Que mala eres~”

“Sólo estoy disciplinando a mi mascota. Si se portase mejor, la habría premiado.”

No estando segura de cuál podría ser la recompensa, a Hanako no le importó sintiendo que su deseo se había vuelto realidad. Conforme Lei-Lei empezaba a embestir más y más rápido, los jugos de coño de la chica loli empezaron a chorrear por el desagüe. El dildo empezó a brillar ligeramente mientras el acto sexual continuaba entre las dos. Mientras se miraban a los ojos sus expresiones cambiaron ya que sabían que se iban acorrer pronto. Lei-Lei soltó sus manos y las puso en la cintura de la pequeña chica de nuevo. Hanako puso sus manos sobre los hombros de Lei-Lei. Ambas se miraron la una a la otra con sus pechos presionándose ente ellos.

“¡L-Lei-Lei-chan~!”

Antes de que pudiera responder, Hanako se inclinó y besó a Lei-Lei en los labios.

Se sentía como si el tiempo se hubiera congelado durante una hora. Aunque fuer por tan solo un segundo, Lei-Lei se sorprendió sintiendo el beso amoroso de Hanako en sus labios. De pronto ambas se corrieron y gimieron dentro de sus bocas. Los jugos de Lei-Lei corrieron por el dildo y dentro del útero de la loli yokai. Cantidad de jugos de amor empezaron a salir, mientras los jugos de corrida de Hanako rociaban por completo las caderas y muslos de Lei-Lei mojándola de cintura para abajo.

Ella sacó el dildo de dentro del apretado coño de la pequeña chica, y usó su mano para sacar el resto del dildo de dentro de ella. Hanako jadeó frotando su barriga mientras amabas parecían exhaustas. Lei-Lei caminó lentamente hasta su chaqueta y empezó a enderezarse para verse decente otra vez.

“¿Oye Lei-Lei, qué pasa si me has dejado embarazada?”

“¿Qué te hace decir eso?” Hanako miró abajo a su cuerpo.

“Bueno con lo que ha pasado y el objeto espiritual brillando, me pregunto si es un juguete sexual fecundante.”

Lie-Lie soltó un sonoro suspiro de cansancio. Aunque un sucio pensamiento llenó su cabeza. “¡Bueno, Hanako, supongo que eso es algo de lo que TÚ te tendrás que preocupar! ¿Quién sabe?”

Lei-Lei le dio vueltas en su cabeza. “Lo dudo mucho, no tiene ese tipo de bendición. Y realmente espero que no de todas formas. Lo último de lo que quiero preocuparme ahora mismo es ser madre, y más aún con el bebé saliendo de una pequeña chica fantasma ni más ni menos. Al menos no de momento.. En cuanto al futuro… bueno dejemos eso para entonces…”

Hanako notó que Lei-Lei estaba sonrojada y parecía avergonzada mientras se vestía de nuevo. Saltó del lavabo, mientras se ajustaba el vestido. Mirando abajo y viendo los botones rotos, Hanako puso su camiseta tan cerca del centro como pudo para al menos cubrirse los pechos. Lei-Lei acabó de vestirse como normalmente otra vez. Mirando atrás recordó el motivo original por el que había venido. Manteniendo una mirada medio seria en su cara preguntó a Hanako,

“Estás lista para irte ahora.”, con la pequeña chica yokai asintiendo en respuesta.

Mientras Lei-Lei caminaba hacia ella preguntándole de nuevo, “¿Prometes no volver a hacer este tipo de actos otra vez, Hanako-chan?”

“Sí…. Lo prometo.”

“Bien.”

Conforme caminaban a la puerta, Lei-Lei sintió un agarre en su brazo. Miró abajo y vio a Hanako apenada. Ella no soltó a Lei-Lei, aunque ella no la forzó a soltarse tampoco.

“Lei-Lei…. ¿Podríamos ser novias amantes?”

“Hanako-chan…”

“Sé lo que me dijiste. Y sé que no puedes estar aquí. Incluso si pudieras…. Tienes un deber que cumplir en tu mundo.” Lágrimas volvieron a caer por su cara. “Pero te amo, Lei-Lei. Y no puedo dejar este sentimiento…. Incluso si solo durante un breve tiempo fuéramos novias amantes, estaría feliz con eso.” Miró a la Vampira china con lágrimas bajando por su cara de nuevo. “Así que…. ¿te parecería bien amarme también?”

Hsien-Ko sabía que decir que no le rompería el corazón. Aunque Hanako prometió no aparecerse de nuevo, no podía vivir con la culpa de verla destrozada. Experimentando su trágico pasado que vivieron su hermana y ella, quería darle felicidad. De repente otro mensaje telepático vino a ella de su hermana. Dándole una tercera opinión acerca de la situación, Lei-Lei estuvo de acuerdo con su hermana…. sabiendo lo pervertida que era su opinión. Soltó un suave suspiro y miró a la chica loli de nuevo con cara seria.

“Sólo si mi pequeña mascota se comporta bien, y es buena con los demás, entonces le daré mi amor y cuidado.”

La sonrisa de Hanako se extendió de oreja a oreja. Empezó a abrazar su cintura con fuerza diciendo, “¡Sí! ¡Seré una buena mascota!”

Lei-Lei rio nerviosa y respondió. “¡B-buena chica~! Quizá debamos conseguirte un par de orejas de perro.”

“¡OH! ¡P-podría tener las orejas y una cola perro también! ¡Podría ser tu adorable cachorrita! ¡Guau-guau!”

“Cielos santo, parece que he creado el más adorable monstruito~”

- EL FIN -


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